Por favor ya no lo busques...

Por Elena Mendoza

Se que él era encantador, que sacudía tu mundo. A su lado respirar era sencillo y ahora duele tanto hacerlo, como si fuesen bocanadas de espinas en lugar de aire las que estuvieras inhalando. Ya no le ruegues, no ínsitas en querer encontrar un poco de aquella felicidad que te daba con su presencia. Se que duele no ver ninguna notificación con su nombre en la pantalla de tu teléfono, que extrañas sus saludos, sus buenos días, sus atenciones, sus detalles; Esos que hacían que tu vida se iluminara, como cuando un rayo sol logra dispersar la obscuridad de una cueva en tinieblas.

Él podía cambiar tu día, porque siempre estaba ahí para animarte, para alentarte y hasta para hacerte bromas que espantaban hasta el más grande de tus miedos, era entonces cuando te sentías valiente, fuerte y segura. Ahora hay momentos en que no sabes si duela más el silencio o la indiferencia con la que llega a responder tus textos. Sin embargo, miras tu móvil, miras tus manos, desbloqueas una, otra y otra vez, y vuelves a escribir ¿Cómo estás? por favor no lo hagas, no le escribas más.

Habías encontrado un refugio en donde poder descansar, sus brazos eran el mejor escondite y la noche más fría se convertía en la más cálida madrugada de verano. Ahora vuelves a casa y encuentras la cama tan sola y fría que aunque atrincheres miles de almohadas parece que los muros no son tan seguros, ni tan altos como los que formaba él con sus brazos al rodearte por la espalda. Y que me dices de las noches, aquellas en que volteas a ver tu reloj y la madrugada ya está más que adentrada pero tú no puedes conciliar el sueño porque te las has pasado proyectando más de mil veces en tu mente su historia, cuadro por cuadro, para saber en dónde estuvo tu error, tu falla o tu omisión. Ya no busques en ti la causa, nadie es culpable de que el amor una vez más se haya disfrazado.

Parece que su aroma te persigue a donde vayas, parece que escuchas su voz diciendo tu nombre, sales de tu casa y esperas que el milagro ocurra, que este en una esquina esperándote con un enorme ramo de rosas para decirte que lo siente, que te ama y que siempre lo ha hecho, que es un tonto por habertedejador ir y que no ha podido estar ni un minuto sin ti... Eso jamás sucederá.

Se que parece que no hay luz sin su sonrisa y que solo su presencia en tu vida puede cambiar ese sentimiento de desamparo que ahora sientes, pero créeme ni aunque estuviera justo en este momento a tu lado dejarías de sentir tanta desolación, ¿Sabes por qué? Porque todo ese amor que estás buscando fuera ya lo llevas dentro y tú ni siquiera te has dado cuenta.

¡Despierta!

Trata de ver hoy como si fuera el primer día de tu vida, redescubre todo, inventa todo, crea hoy la historia de los días que vienen a continuación. Antes de él tú ya eras alguien, ¿lo recuerdas? Vive tu dolor, si, nadie dice que de la noche a la mañana de repente y por arte de magia dejes de sentir, pero dedica menos tiempo del que le estas dedicando ahora. Haz de sonreír un hábito, si te resulta complicado finge primero, basta con hacerlo en repetidas ocasiones para que después ya tu cerebro te haga realizarlo de manera involuntaria, pero si no empiezas primero por dejar de indagar en el mar de los porque, lo único que lograras es hundirte más y más en océano de tus emociones.

Puedes rodearte o no de personas, pero no te quedes en casa. Sal de ahí, ponte tu mejor blusa, tus mejores jeans, péinate, perfúmate y arréglate para caminar una tarde con la personas más importante de tu vida que eres tú. Te tienes a ti y mientras eso sea, eres lo más preciado y valioso. Mímate como nadie nunca lo ha hecho, ve a ese lugar de pizza, a ese restaurant, a ese café y disfruta de tu tiempo contigo. Créeme cuando te digo, que ni la persona que más te ha amado te podrá amar como lo hagas tú. El único amor que recibirás a tu completo y total gusto será el que te des a ti. ¿Por qué no empezar hoy?, ¿Por qué no ahora?

Él es solo una parte de tu historia, el protagónico y guionista principal eres tú. Es tiempo de empezar a poner todo en su lugar y reacomodar todas esas piezas que ahora están sueltas. Así como tú muchas hemos pasado por lo mismo, puedes vernos día a día seguir adelante y empezar tantas veces como sea necesario. No estás sola, te tienes y nos tienes...