Violencia laboral contra las mujeres: el eco de lo privado a lo público.

Por: Laura A. Salgado Espinosa

Las violencias contra las mujeres jamás dejarán de tener un mensaje social para las generaciones futuras, es por ello que, es sumamente importante resaltar que las diferencias entre las vivencias que una mujer acumula cuando posee una trayectoria laboral, en el ámbito público y en el ámbito privado.

Los frenos sociales y culturales permean en las construcciones cognitivas de las mujeres desde su crianza, cuando se imponen estereotipos específicamente de cuidados, una muñeca con pañal o una pequeña cocina en tonos rosas, no sólo es eso, tienen un profundo significado en las practicas sociales que han sido perpetuadas década tras década. Hoy en día, hablar sobre los "techos de cristal", como las barreras que se colocan a las mujeres para acceder a puestos de mayor rango de responsabilidad y jerarquía en el ámbito laboral, son las expresiones irrefutables del sistema patriarcal empeñado en coartar la libertad de las mujeres a poder vislumbrar su autonomía desde la justa remuneración por su trabajo.

Según la Organización Internacional del Trabajo (2017), la participación económica de las mujeres continúa siendo menor en comparación con los hombres: en 2016, la tasa de participación económica registrada para ellos fue de 77.6% y para las mujeres de 43.4%, por debajo del promedio de 52.7% en América Latina y el Caribe. Esto no es casualidad, si los techos de cristal representan una fuerte amenaza al encuentro de las mujeres con su autonomía económica; también lo serán los "techos de cemento", todo lo relacionado a la forma en que las mujeres se asumen a sí mismas como sujetos con capacidades insuficientes para lograr colocarse en un espacio dentro del ámbito público, íntimamente relacionado al síndrome de indefensión aprendida, propuesta por Seligman que se refiere a un estado psicológico dónde las mujeres frente a las dinámicas violentas, las perciben como incontrolables.

¿Cómo convergen las violencias para dar paso a las desigualdades en el ámbito del trabajo remunerado y no remunerado?

Las violencias machistas, se erigen de un sistema patriarcal que desea oprimir para anular, que las mujeres accedan a desempeñarse en actividades del ámbito publico con una remuneración menos a la de los hombres, con acceso limitado a puestos de alto rango, establecerse en dobles y triples jornadas para cumplir con las actividades del ámbito privado como el cuidado de personas enfermas, hijos/as, mantenimiento y limpieza del hogar, gestión de finanzas, planeación alimentaria e inclusive, la jornada sexual o de pareja, así como el continuar capacitándose para mantenerse en la competitividad por mejores condiciones de trabajo. Son constantes expresiones que pueden explicar cómo es que las mujeres tienen que sortear estas violencias y enfrentarse a las del ámbito al cual han luchado por colocarse: el público.

Según la Encuesta Nacional de Dinámica de Relaciones en los Hogares, el 22.1% de las mujeres han sufrido discriminación a lo largo de su vida, mientras que de los tipos de violencias: el 10.6% ha sido emocional, el 1.6% ha sido física y el 11.2% ha sido sexual. Coahuila de Zaragoza se encuentra entre los cinco estados con mayor proporción de violencia laboral en México, a la par de Chihuahua, Querétaro, Baja California y Quintana Roo. El contexto donde se evidencian estás practicas machistas son, precisamente, en el lugar de trabajo y donde la mayor prevalencia de agresores es: los compañeros de trabajo. (2016)

Por lo que, pareciera ser que, las violencias que se reproducen en el ámbito privado con los riesgos y expresiones en escalada y en el ámbito público, siendo un medio de control para las mujeres que desean tener un empleo formal y remunerado; es inevitable comparar escenarios de la violencia laboral remunerado y no remunerado: hogar - organización, cónyuge - compañero de trabajo y violencia emocional - sexual . Es preocupante como la horizontalidad en la expresión de violencia, se replica en diversos puntos de nuestra historia y escenarios.

"Lo que hizo el trabajo de la mujer especialmente atractiva para los capitalistas no sólo era su precio más bajo, sino también la mayor sumisión de la mujer", una frase de la política alemana, Clara Zetkin.

Contacto en FB: Any SalEsp - Psicóloga | correo: anysalesp@gmail.com